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Erasmo e a internacionalización

16/03/2018

 

Decía Erasmo de Rótterdam, que "El colmo de la estupidez es aprender lo que luego hay que olvidar". Abrir las puertas a Europa a nuestros estudiantes para luego cerrarlas.

 

En los años que llevo como profesor de esta facultad he tenido alumnos de muchas nacionalidades amparados en el programa Erasmus. Con algunos de ellos aun mantengo contacto. Incluso alguno, ya como profesional, aprovecha su visita a España para desplazarse a A Coruña y tomarse de paso  un café conmigo. Como ferviente defensor de Proyecto Europeo, digo ferviente y no crédulo, considero estrictamente necesario que nuestros estudiantes de Economía se internacionalicen en Europa, con independencia de sus resultados académicos, pero dando prioridad a los mejores. La experiencia me demuestra que algunos de nuestros estudiantes con resultados menos brillantes, se desarrollan posteriormente como excelentes profesionales o empresarios. Es decir, que maduran intelectualmente con retraso sobre sus compañeros. A mi juicio esto no debe ser óbice para frustrar sus posibilidades de internacionalización profesional. 

 

El mito de la pérdida de tiempo en una Universidad extranjera, se desvanece con estos argumentos. Creamos profesionales adaptables a medios hostiles y diferentes, por ello los estudiantes deben establecer relaciones transnacionales en Europa, específicamente como marco de referencia profesional  inexcusable.

 

Algunos de mis ex alumnos que han cursado en otras Universidades, ya han trabajado en más de varios  países de Europa y otros han vuelto a proyectar sus habilidades profesionales en Galicia o en España.

 

Una de las enseñanzas más claras de esta crisis económica tan aguda, es sin duda que los países con mayor potencial exportador salen antes de sus dificultades, obteniendo con su demanda exterior la demanda domestica que declina en su propio país. 

 

La economía no se puede internacionalizar si los estudiantes no se internacionalizan. Algunas Universidades Europeas lo tienen tan claro que obligan por estatuto a que el 10% de sus estudiantes estudien en otros países y simultáneamente que el 10% de sus estudiantes sean extranjeros. 


De este modo, se facilitan los conocimientos culturales, idiomáticos y de todo tipo, que impulsan con posterioridad los negocios transnacionales y el conocimiento.

 

En la  salida de la crisis que vivimos,  deberíamos impulsar la internacionalización de nuestras Universidades más que nunca para favorecer en conocimiento de nuevos mercados para nuestras compañías y facilitar la creación de Directivos y técnicos con visión Europea. En otro caso será imposible crear una economía con mayor capacidad exportadora a medio plazo, lo que es una condición necesaria para mantener un crecimiento sostenible a largo plazo.

 

Carlos Estévez 
Director de la Cátedra de Internacionalización de Estudios Luis Fernandez Somoza